Las islas griegas son, sin lugar a dudas, uno de los destinos más visitados durante todo el año, especialmente por turistas que buscan descubrir el Mediterráneo Oriental a bordo de un crucero. Su atmósfera serena, la luz intensa que baña sus pueblos y paisajes de postal —con fachadas blancas y encaladas, detalles en azul y verde o casas coloridas que parecen deslizarse sobre las colinas— convierten cualquier escala en una experiencia inolvidable. Con independencia de que quieras pasear, hacer senderismo, descubrir rincones escondidos o simplemente contemplar algunas de las puestas de sol más impresionantes del mundo, estas islas tienen mucho que ofrecer.
Mykonos, Santorini o Corfú se llevan buena parte del protagonismo con sus playas de arena dorada, su ambiente animado y su espectacular riqueza arqueológica. Pero más allá de estos destinos tan icónicos, el archipiélago de las Islas Jónicas esconde auténticas maravillas menos obvias que merece la pena detenerse a admirar. Una de ellas es Ítaca, conocida por ser el reino del legendario Odiseo —Ulises en la mitología romana— y de su esposa Penélope.
Esta isla, que, de alguna manera, fue inmortalizada por Homero en la “Odisea” representa el regreso al hogar, al origen. Con apenas 100 km² y una población aproximada de 3.500 habitantes, Ítaca sigue siendo una de las islas más tranquilas del mar Jónico, con sus costas escarpadas de difícil acceso, lo que la convierte en una escala de crucero muy interesante. Si tienes la suerte de encontrarla en tu itinerario, te recomendamos seguir leyendo para descubrir qué ver en Ítaca en una escala de crucero.
¿Qué ver en Ítaca en un crucero? Vathí, la capital de la isla
La mayoría de las escalas en Ítaca comienzan en Vathí, la tranquila capital situada al fondo de una estrecha bahía flanqueada por colinas cubiertas de olivos y cipreses. La entrada en un barco de crucero suele ser de una belleza sobrecogedora, y lo primero que llama la atención al llegar al puerto es una escultura de bronce de estilo clásico, elegantemente detallada, que representa a Ulises en su regreso a casa. Esta escultura, que sirve como puerta de entrada, marca el inicio de un recorrido íntimamente ligado a la historia y al alma de la isla.
Vathí ofrece un paisaje urbano armonioso, con casas de tonos pastel que reflejan la calidez y serenidad de la vida insular. Pasear por sus calles es un auténtico placer: encontrarás pequeñas tiendas, tabernas tradicionales donde podrás probar especialidades locales y visitar hasta cuatro iglesias ortodoxas que se alzan discretamente entre las viviendas. El Museo Tradicional de Ítaca también merece una visita, ya que permite entender mejor el modo de vida de la isla a lo largo de los siglos.
Si buscas un momento para relajarte junto al mar, la playa de Loutsa se encuentra muy cerca del centro urbano. Está compuesta por pequeñas piedras redondeadas y bañada por unas aguas cristalinas de un azul profundo. Y si decides caminar un poco más hacia el sur, podrás llegar hasta la mítica Cueva de la Ninfa, una gruta natural que también está asociada a la mitología griega, así como al tranquilo pueblo de Perachori y varios monasterios que quedan escondidos entre colinas completamente cubiertas de una vegetación exuberante.
El tranquilo pueblo de Stavros

Para descubrir el norte de Ítaca te recomendamos alquilar un coche en Vathí, ya que su geografía montañosa y escarpada hace que los trayectos sean muy gratificantes. La carretera atraviesa zonas donde la isla se estrecha de forma dramática y ofrece vistas espectaculares del mar y los acantilados. En el camino hacia Stavros —otro de los lugares imprescindibles que ver en Ítaca—, podrás pasar por el pequeño pueblo de Anogi, un buen punto para hacer una parada breve.
Stavros es un lugar tranquilo que parece detenido en el tiempo. En su centro se encuentra un busto de Homero que rinde homenaje al autor de la Odisea, y que recuerda su importancia simbólica y literaria en la isla. Desde aquí, se puede visitar la iglesia de Agios Nikolaos in Pelikata, ubicada en un entorno apacible con vistas al mar, y la pequeña pero valiosa Colección Arqueológica de Stavros. Este museo conserva piezas datadas en la Edad del Bronce, época en la que, según el relato épico, vivió Ulises. Entre los objetos expuestos, destaca una reconstrucción detallada que muestra cómo podría haber sido su palacio, lo que puede convertir a este museo en una parada fascinante si luego quieres visitar el palacio de Ulises.
El palacio de Ulises
Un poco más al norte, sobre una colina y en una ubicación privilegiada frente al mar, se encuentran las ruinas del que muchos consideran el auténtico palacio de Ulises. Aunque no hay pruebas definitivas que lo confirmen, los arqueólogos coinciden en que sus características —la altura respecto al nivel del mar, la disposición de las terrazas y el tipo de construcción— lo convierten en una residencia noble de gran relevancia durante la antigüedad.
Llegar hasta el yacimiento no es sencillo, ya que las indicaciones son escasas y su estado de conservación no es demasiado bueno. Aun así, el esfuerzo merece la pena, especialmente si eres una persona que siente fascinación por la cultura clásica y por la mitología. Algunos estudiosos también lo identifican como la posible “Escuela de Homero”, por lo que, sin duda, es uno de esos rincones que ver en Ítaca si quieres vivir una experiencia que va más allá del turismo convencional. Además, si quieres, puedes reservar los mejores cruceros de novios en nuestro buscador y encontrar un viaje a vuestra medida.
¿Qué hacer en Ítaca?

Más allá de los lugares más emblemáticos de esta isla, lo mejor que hacer en Ítaca es dejarte llevar por su ritmo pausado y contemplativo. Esta isla no busca impresionar con grandes monumentos ni con el ambiente frenético de las grandes capitales europeas. Su verdadero encanto reside en su naturaleza salvaje, en sus acantilados que ofrecen vistas impresionantes del mar, en sus aguas de un azul profundo que invitan al sosiego, y en sus habitantes, que aún conservan el alma hospitalaria de la Grecia más auténtica y tradicional
Una de las mejores formas de descubrir Ítaca es a través del senderismo. Hay varias rutas señalizadas que conectan pueblos, monasterios y miradores espectaculares que no te dejarán indiferente. Además, sus playas son otro de los grandes reclamos para quienes buscan relax en entornos vírgenes. Algunas de las playas más recomendadas son Polis Beach, Paralia Marmagkas, Paralia Afales, Paralia Aspros Gialos o la famosa Paralia Gidaki. Así que, si estás buscando un rincón para desconectar, leer o simplemente sentir la brisa del mar en Ítaca, hay que ver y sentir estas ubicaciones. Son una apuesta segura.
Ítaca: una joya tranquila en el mar Jónico
En definitiva, podemos decir que, si te preguntas qué ver y hacer en Ítaca, podemos decir que se trata de una isla que no necesita artificios. Basta con su paisaje, su historia milenaria y su ritmo sereno que siempre logran enamorar a aquellas personas que la visitan. Estamos seguros de que en cada rincón de esta isla encontrarás una historia, unos paisajes inolvidables o disfrutar de momentos de paz y de tranquilidad que querrás guardar para siempre en tus recuerdos.
Si tienes la suerte de que tu crucero incluye Ítaca en su itinerario de destinos, no lo dudes: aprovecha esta oportunidad para descubrir una de las islas más auténticas del Mediterráneo. ¡Ahora que ya sabes qué ver en Ítaca, solo te queda disfrutarla con los cinco sentidos!